
Aquel febrero, Cupido se portó bien conmigo y envio flores en mi nombre(flechas incluidas), se las envio a aquella mujer que impasientaba mi vida, yo asumi el envio con premeditación, alevosia y sabiendo que no eran mias, que mas da, en el amor y la guerra las trampas son permitidas.
Todo fué el anticipo al paraiso, el maremoto de besos al doblar de la esquina, el humo en cualquier bar, licor con nueces, conciertos y disgustos, Casa de Teatro de viernes por la noche, el Trompo y su trampa de aburrirme, fue algo mas que nada y fuimos mucho mas que dos locos que jugaban a hacerce daño, lo aceptable fué que a nuestra despedida despues del punto final, no le siguieron dos puntos suspensivos... A ti te lo escrbí, a ti la que no escucha.





